'Napo' y el uso de los mineros para su beneficio



En México y en todo el mundo hay líderes que usan a sus agremiados como carne de cañón. Un claro ejemplo de ello es Napoleón Gómez Urrutia, quien ha expuesto durante años a los miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMRM). Es más, a muchos los ha dejado sin trabajo, y a otros no le ha dado lo que conforme a derecho les corresponde.

Después de que en 2006 se autoexiliara a Canadá, tras ser acusado del desvío de 55 millones de dólares del sindicato que encabeza, el dirigente mantuvo el control del gremio, fue así como trató de negociar las huelgas de Cananea, Taxco y Sombrerete para beneficio propio.

“Napo” exigió 100 millones de dólares a cambio de reaperturar las minas de Cananea, en Sonora; Sombrerete, en Zacatecas, y Taxco en Guerrero. Los mineros de Taxco tienen un tema pendiente con “Napo”, pues fue él quien los llevó a la huelga y los dejó sin trabajo.

De los 100 millones de dólares ni hablamos, porque el líder sindical ya cambió la versión, ahora dice que él no pidió ese dinero a cambio de que los mineros laboraran, sino que el gobierno de Felipe Calderón y los principales empresarios mineros le ofrecieron esa misma cantidad para que no regresara al país y dejara la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana.

Como carne de cañón, así ha usado “Napo” a los mineros para acrecentar su riqueza.

Otro claro ejemplo es el pago proviene del 5% de las acciones de la mina de Cananea pertenecientes al sindicato cuando la empresa fue privatizada, ese pago no lo ha hecho Gómez Urrutia a los mineros a pesar de que en 2018 la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje emitió un laudo que obligaba a la organización que él dirige a repartir estos recursos.

“Napo” no ha cumplido, sigue sin devolver a los mineros lo que por derecho les corresponde; sin embargo, se prevé que la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCyA), emita un nuevo fallo para obligar al senador Napoleón Gómez Urrutia a pagar 55 millones de dólares que no entregó a ex trabajadores de Cananea, sólo que ahora la indemnización por la privatización de la mina asciende, con intereses, a 100 millones de pesos, la misma cantidad que él exigió hace 13 años.

En pleno 2020, los mineros siguen siendo carne de cañón y, al mismo tiempo, moneda de cambio de “Napo”...