En Canadá, así se gasta el hijo de Napo el dinero robado a los mineros


Ernesto Gómez es el hijo cocinero del líder sindical; así promociona "Chancho” y “Fayuca”.


A cuatro mil kilómetros de distancia están 120 millones de pesos de los que Napoleón Gómez Urrutia ha robado a los mineros y ha invertido en restaurantes.


¿En dónde? En seis restaurantes que su hijo, Ernesto Gómez Casso, abrió en Vancouver, Canadá, hace 14 años (o sea, en 2006), después de “idear” la manera de que México tuviera presencia en esa ciudad, así lo cuenta el hijo del líder minero en un video promocional.


La fecha del autoexilio del ahora senador por Morena coincide con la de cuando su hijo hizo la inversión millonaria en los restaurantes; sólo hay que recordar que Napoleón Gómez Urrutia robó 55 millones de dólares de un fideicomiso minero en perjuicio de casi 10 mil trabajadores.


Según un reportaje realizado por la agencia oficial Notimex, Ernesto Gómez Casso, a quien le gusta le llamen “Kut”, ha invertido al menos 2 millones de dólares canadienses (casi 32 millones de pesos), es decir, 192 millones de pesos en sus restaurantes.


En el video, Ernesto Gómez Casso asegura que con la apertura de los restaurantes “Chancho” y “Fayuca” ayuda a México.

Aquí la sorpresa no es que Napo gaste (en restaurantes) su dinero robado, sino que, peor aún, con la mano en la cintura, lo robó y lo sacó del país. Obviamente, la versión para Andrés Manuel López Obrador será que, para hacer crecer a México, invierte en otro país.


Seguramente, en Canadá, el minero no usa ningún sindicato para sus trabajadores y se apega a la ley, pues tiene claro que sólo en México puede cometer esos abusos y tener una vida de lujos en familia, incluyendo viajes alrededor del mundo.


El cinismo de Napo llega a tal grado que, la cadena de restaurantes y cafeterías de comida árabe Nuba Group en Canadá, está domiciliada en West Hasting Street 207 y Seymour Street 1206 en Vancouver, Canadá, donde vivió Gómez Urrutia, su esposa, Oralia Casso, y su hijo Ernesto. Las residencias están a un paso de la Marina, por si las cosas se complican y hay que huir de inmediato.


El líder minero lleva una vida de lujos que ya quisieran varios otros sindicalistas, como Elba Esther Gordillo o Carlos Romero Deschamps, a quienes la justicia ya los llamó a cuentas, el único que falta es Napoleón Gómez Urrutia. ¿Cuánto tiempo le quedará para seguir disfrutando lo que ha robado?