Desarrollos sustentables y planeación urbana ante el déficit de vivienda


El déficit de la vivienda en México corresponde a 9.4 millones de acciones habitacionales a lo largo y ancho del país, según la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu). Satisfacer el derecho a una vivienda digna implica contemplar desarrollos inmobiliarios con proyectos sostenibles e innovadores donde se incorporen sistemas de captación pluvial, tratamiento de aguas, conectividad del transporte público-privado y acceso a servicios básicos. Dar paso a estos proyectos evita el crecimiento de asentamientos irregulares y desarrollos como “Bosque Diamante”.


Ante la falta de alternativas (a la necesidad de vivienda) surgen los asentamientos humanos irregulares como producto de la acelerada urbanización y carencia de oportunidades que permitan la expansión urbana de forma estructurada. Tan solo en el municipio de Naucalpan de Juárez habitan más de 10 mil familias asentadas en esa condición de irregularidad y se tiene un aproximado de 66 mil personas en dicha situación.


La solución a primera vista sería construir más viviendas y acelerar el ritmo en Estados y municipios donde la necesidad es aún mayor. Sin embargo, dicha acción podría no ser la adecuada. Durante las administraciones de los ex Presidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, México experimentó un boom en los desarrollos inmobiliarios. Pero también aumentó el número de casas abandonadas.


De acuerdo con el Coneval y el Inegi se han detectado casi 5 millones de viviendas abandonadas. Tan solo en 2018 fueron abandonadas 55 mil viviendas, para 2019 la cifra subió a 80 mil viviendas. Entre las causantes está el elevado costo de los créditos, la mala gestión ambiental y falta de infraestructura en las cercanías e inseguridad.



La otra cara de los asentamientos irregulares son aquellos desarrollos inmobiliarios que carecen de las capacidades para cubrir necesidades de sus habitantes y que son construidos sin medidas para mitigar el impacto ambiental que representan como “Bosque Diamante” en el Estado de México.


“Bosque Diamante” es un proyecto inmobiliario donde se prevén edificar 19 mil 985 viviendas y un desarrollo comercial de 12 hectáreas en una superficie total de 238 hectáreas en el municipio de Jilotzingo.


Habitantes de las comunidades San Miguel Tecpan, Espíritu Santo, Santa María Mazatla y San Luis Ayuca que para realizar la obra implicaría deforestar 200 mil árboles en un bosque de encino bien conservado en la Sierra del Monte Alto, colindante con Atizapán, Naucalpan y Huixquilucan.



El 82 por ciento del municipio de Jilotzingo es área natural protegida. En su territorio convergen el Parque Estatal Otomí-Mexica, cuya superficie se extiende hacia otros 15 municipios, y la Reserva Ecológica Estatal Espíritu Santo, que abarca 234 hectáreas.


La construcción de unidades habitacionales en este sitio levanta dudas sobre la infraestructura y servicios disponibles ¿Cuánto tiempo tardaría un habitante en desplazarse hacia la escuela o trabajo?, ¿Habrá servicios públicos sin ahondar en la deforestación del área natural?, y la pregunta más importante ¿“Bosque Diamante” será un desarrollo habitacional más en el abandono?